Una serie de alarmantes e inéditos antecedentes han comenzado a emerger en torno a la trágica muerte de Isidora, la menor de dos años que falleció tras caer desde el piso 11 de un edificio en Las Condes.
La investigación, liderada por el Ministerio Público y las policías, apunta a una presunta y severa desatención por parte de los adultos a cargo, abriendo una arista judicial que podría configurar un delito de alta gravedad.
El fatídico suceso se desencadenó durante la jornada del domingo, cuando residentes del inmueble alertaron a las autoridades tras escuchar un fuerte impacto en los niveles inferiores. Según detalló el fiscal de flagrancia Oriente, Fernando Zeballos, la víctima se encontraba bajo el cuidado de su progenitor en el marco de un régimen de visitas dominical. Al momento del accidente, el hombre se encontraba en el departamento en compañía de su actual pareja.
El millonario logro personal de Skarleth Labra que hizo reaccionar hasta a Evelyn Matthei
De acuerdo con el relato del persecutor, la menor de edad se encontraba durmiendo en una de las habitaciones de la vivienda al momento de la tragedia. «La pequeña estaba durmiendo en uno de los dormitorios, mientras su padre con su pareja se encontraban en otra dependencia, en el dormitorio principal, también durmiendo», especificó la autoridad judicial. Fue en ese lapso que la niña habría despertado, aproximándose a una ventana que carecía por completo de mallas u otros elementos de seguridad.
La búsqueda en el inmueble y las sospechas de un consumo previo de alcohol
Uno de los aspectos más complejos del caso radica en el tiempo que transcurrió antes de que los tutores tomaran conocimiento de la situación. La subcomisaria Marcela Donaire, de la Brigada de Homicidios de la PDI, explicó que una vecina del cuarto piso avistó el cuerpo de la lactante en el sector de los estacionamientos tras escuchar el estruendo. Debido a que la menor no era residente habitual, en una primera instancia no se logró determinar con exactitud el departamento de origen.
Ante la incertidumbre, personal de Carabineros y trabajadores del recinto debieron realizar un exhaustivo rastreo puerta a puerta que se extendió por cerca de 40 minutos. Al hallar el inmueble correspondiente, los funcionarios policiales procedieron a notificar al progenitor, quien hasta ese instante desconocía por completo que su hija ya no se encontraba al interior del hogar. El fiscal Zeballos ratificó que el imputado se enteró del deceso de la menor «varios minutos después» y por el aviso de la fuerza pública.
Paralelamente, la Fiscalía Oriente se encuentra indagando las condiciones psicofísicas en las que se encontraban los adultos involucrados. Las primeras diligencias sugieren la realización de una reunión social al interior del complejo habitacional durante el fin de semana. «Hubo una celebración el día sábado que eventualmente habría continuado el día domingo en el departamento o en dependencias comunes del edificio, y habría existido consumo de alcohol conforme a la información preliminar», sostuvo la fiscalía.
Esta hipótesis cobró mayor fuerza tras las declaraciones emitidas por la defensa de la madre de la víctima, encabezada por el abogado Jorge Jorquera. El jurista aseveró de manera categórica que el progenitor de la lactante se encontraba bajo los efectos del alcohol al momento de registrarse la caída. Actualmente, el imputado permanece bajo custodia policial a la espera de su respectiva audiencia de control de detención y posterior formalización de cargos en los tribunales de justicia.
La noticia sigue tras la publicidad



