El escándalo que paralizó a la farándula chilena parece haber entrado en una tregua definitiva. Tras el tenso cruce en vivo que protagonizaron en el set de “¡Hay que Decirlo!”, Gissella Gallardo decidió enfrentar los micrófonos y contar su verdad sobre el enfrentamiento con Pamela Díaz, revelando detalles inéditos de lo que ocurrió apenas se apagaron las cámaras de Canal 13.
En una emisión marcada por la ausencia de La Fiera y Nacho Gutiérrez (quienes se encuentran rumbo a China), Gissella Gallardo se confesó con Karla Constant sobre el origen de la disputa. El conflicto, que gira en torno a la demanda de divorcio culposo de Marité Matus contra Camilo Huerta, puso a la panelista en una encrucijada de lealtades al verse involucrada la hija de Pamela, Trini Neira.
“Yo traté varias veces de hablar con la Pamela, pero ella no quiso conversar conmigo”, reveló Gissella, aclarando que su intención siempre fue la transparencia. La periodista fue enfática en señalar que no buscó exponer a nadie, sino recordarle a la animadora que fue ella misma quien decidió ventilar el tema en pantalla. “¿Por qué iba a quedar como que Marité expuso a su hija si no era así? Yo quería que ella se acordara de que ella fue la que tomó la decisión de hablar”, sentenció.
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A pesar de la agresividad del momento, la esposa de Mauricio Pinilla descartó cualquier tipo de enemistad profunda o «guerra» declarada. La panelista insistió en que su actuar nació desde el cariño hacia Trini y la lealtad hacia su amiga Marité. “Me sentía traicionando a la Pamela si no se enteraba de esto… hoy hubiese sido la desleal que no le contó”, confesó sobre el complejo rol que le tocó jugar.
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Lo que más sorprendió a la audiencia fue la revelación de lo que ocurrió minutos después de terminada la transmisión del polémico capítulo. Lejos de la hostilidad que se vio al aire, Gissella Gallardo aseguró que los ánimos se enfriaron rápidamente antes de que los animadores partieran al aeropuerto.
“Al final terminamos todos en el auto, cuando se iba la Pame con el Nacho, estábamos muertos de la risa”, relató Gissella para sorpresa de todos. Según su testimonio, la propia Pamela Díaz lanzó bromas antes de irse, delegando el mando del programa en tono de juego: “Que la Gisse anime, ¿qué quieren que les traiga de regalo?”. Este giro inesperado demuestra que, al menos para los protagonistas, el conflicto quedó dentro de los márgenes del espectáculo televisivo.
Finalmente, Gallardo recalcó que su prioridad absoluta es su estabilidad laboral y el buen clima en el equipo. “A mí me gusta trabajar y estoy feliz trabajando acá. Yo no mezclo las cosas, lo que pasa acá queda acá”, cerró la comunicadora, quien espera que los días de viaje de sus compañeros sirvan para que las aguas se calmen definitivamente.
Con Pamela Díaz a miles de kilómetros de distancia, Gissella toma un respiro en el panel, dejando claro que su lealtad y profesionalismo están por encima de cualquier «round» mediático. Ahora, solo queda esperar qué traerá de regalo La Fiera desde Asia y si ese gesto sellará la paz definitiva en la vecindad de las tardes.
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¿Crees que la reconciliación en el auto fue genuina o solo una forma de bajar la tensión antes del viaje?





