Manuel Orellana recordó cómo las educadoras intentaron tranquilizarlo cuando escucharon el helicóptero y explicó por qué apareció completamente serio en las imágenes que rápidamente se viralizaron.
Tras permanecer seis días aislado junto a Martina Núñez y Magdalena Retamal en el Cajón del Maipo, Manuel Orellana, conocido como “El Chino”, entregó nuevos detalles sobre los minutos previos al esperado rescate.
Durante su entrevista en Hay que decirlo, el hombre aseguró que una de sus principales preocupaciones era cómo reaccionaría Génesis, su pareja, después de conocer la salida que terminó movilizando a distintos equipos de emergencia.
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Según su versión, las dos educadoras intentaron transmitirle tranquilidad mientras aguardaban la llegada del GOPE. En ese momento, Martina le habría asegurado que su pareja seguiría esperándolo pese a todo lo ocurrido.
“La flaca te está esperando, amigo. Ella te ama, quédate tranquilo. No vas a perder nada”, recordó Manuel sobre el consejo que habría recibido poco antes de abandonar el refugio.
El reencuentro que todavía tenía pendiente
Orellana también relató cómo fue el primer encuentro con Génesis después de bajar de la cordillera. Aseguró que inmediatamente notó su mezcla de preocupación, pena y molestia.
Según contó, la joven lo abrazó y le dejó claro que la conversación más difícil quedaría para después: “Te mandaste el medio condoro”, habría sido parte de su reacción.
La continuidad de la relación había generado diversas versiones tras el rescate. Una periodista de TVN sostuvo posteriormente que la pareja no habría terminado, aunque sí habría enfrentado una fuerte discusión por la situación.
Por qué apareció tan serio en el helicóptero
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Manuel también explicó el gesto de tensión que mostró al ser evacuado, imagen que se convirtió rápidamente en material para bromas y comentarios en redes sociales.
Según su relato, cuando escucharon el helicóptero, los tres agradecieron haber sido encontrados. Incluso afirmó que inicialmente pidió que evacuaran primero a las dos mujeres, pero los funcionarios le indicaron que debía subir él.
“Me subió la adrenalina y tanto nervio que quedé destrozado”, confesó. También dijo que había sufrido emocionalmente durante el aislamiento, pues extrañaba profundamente a su familia y temía que alguna de sus compañeras se enfermara.
“Yo no podía ponerme a llorar porque era el hombre”, expresó al explicar por qué intentó mantenerse firme frente a las educadoras. La frase corresponde a su propia forma de describir cómo enfrentó el momento.
Pese a las bromas surgidas después del rescate, Orellana insistió en que su prioridad dentro del refugio fue mantener al grupo protegido y encontrar una forma segura de regresar. Su versión forma parte de la reconstrucción pública del caso, pero deberá contrastarse con lo que relaten las otras dos personas rescatadas.











