Una serie de peritajes técnicos y testimoniales de alta complejidad continúan desarrollándose en el marco de la investigación por el deceso de la menor Isidora Constanzo, ocurrido el pasado domingo 18 de mayo tras caer desde el undécimo piso de un edificio residencial en la comuna de Las Condes.
El avance del proceso judicial ha permitido el acceso a declaraciones contenidas en los informes de la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones, las cuales resultaron determinantes para la cronología de los hechos y la posterior detención del imputado.
El caso ha derivado en posiciones contrapuestas en el ámbito penal. Mientras el Ministerio Público califica la conducta del progenitor como una «extrema negligencia» constitutiva de un ilícito omisivo, la defensa técnica sostiene que el desenlace corresponde a un hecho fortuito e involuntario, argumentando el carácter afectivo de la relación filial existente entre el encausado y la víctima.
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Fijación del suceso y el procedimiento de descarte perimetral
Los antecedentes recopilados consignan que el hallazgo del cuerpo se originó a partir del testimonio de un residente del inmueble, individualizado bajo las iniciales D.M. De acuerdo con su declaración formal ante los organismos policiales, aproximadamente a las 17:10 horas, el testigo percibió un estímulo acústico anómalo en el área de los estacionamientos del recinto, procediendo de manera inmediata a inspeccionar la zona exterior desde su ventana.
Tras constatar la presencia de la menor en el pavimento, el residente activó los protocolos de emergencia mediante llamadas simultáneas a los servicios de salud, seguridad municipal y Carabineros de Chile. Pese al arribo de los equipos médicos al lugar del incidente, las maniobras de reanimación resultaron infructuosas, decretándose de forma oficial el fallecimiento de la víctima a las 17:23 horas en el mismo sitio del suceso.
Ante la ausencia de adultos responsables en el perímetro del deceso, el personal policial inició un procedimiento de empadronamiento y triangulación geométrica basado en la trayectoria de la caída de la menor. Esta metodología permitió restringir la búsqueda a los departamentos con terminación vertical específica, orientando las pesquisas hacia el piso 11 de la estructura, donde residía el ciudadano Jorge José Francisco Constanzo Chávez.
La diligencia de notificación inspectiva se vio retrasada debido a la falta de respuesta inicial en el inmueble señalado, determinándose posteriormente que el morador se encontraba pernoctando. La confirmación de la identidad del residente por parte de la administración del edificio forzó la insistencia del personal uniformado mediante llamados enérgicos en el acceso principal.
Una vez franqueado el ingreso a la propiedad por parte de un sargento de Carabineros, el funcionario policial hizo constar en el acta respectiva que el ocupante manifestaba signos clínicos propios de la ingesta de alcohol. Al ser requerido formalmente sobre la custodia de un tercero, el imputado asintió y se dirigió hacia las dependencias interiores, constatando en ese momento —transcurridos aproximadamente 40 minutos desde el impacto original— la ausencia y el fallecimiento de la menor.
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