¡Un golpe seco que no se borrará jamás! La comuna de Las Condes aún no sale del shock tras la muerte de la pequeña Isidora Constanzo, de solo dos años, quien perdió la vida el pasado domingo en un accidente que ha dejado a todo el país con el alma en un hilo. Mientras la Fiscalía investiga una posible negligencia criminal, nuevos y desgarradores antecedentes han salido a la luz, reconstruyendo paso a paso los minutos que transformaron una tarde de domingo en una pesadilla eterna.
La pieza clave para armar este rompecabezas judicial llegó de la mano de un vecino, identificado como D.M., cuyo testimonio ha sido vital para la Brigada de Homicidios. El residente relató que, cerca de las 17:10 horas, un estruendo particular llamó su atención: “Sintió un impacto bastante particular”. Al acercarse a su ventana, la escena era dantesca: el cuerpo de la pequeña Isidora yacía en el estacionamiento del edificio.
La búsqueda desesperada y el escalofriante hallazgo en el piso 11
Tras el aviso inmediato a los servicios de emergencia, el daño ya era irreversible; a las 17:23 horas, el personal de salud confirmó el fallecimiento de la menor en el lugar. Ante la incertidumbre de no saber de dónde venía la pequeña, el testigo clave se unió a Carabineros para una labor titánica: determinar desde qué departamento había caído. Analizando el ángulo de la caída, comenzaron a recorrer piso por piso, puerta por puerta.
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Fue al llegar al piso 11 donde la historia dio un giro aún más oscuro. Al tocar la puerta del departamento de Jorge José Francisco Constanzo Chávez, el padre de la niña, no obtuvieron respuesta inmediata. El hombre, simplemente, dormía. Fue necesaria la intervención de un representante de la comunidad para confirmar que, efectivamente, allí vivía el padre de Isidora.
La escena que siguió fue de terror.
Un sargento de Carabineros insistió con firmeza hasta que la puerta finalmente se abrió. Según los antecedentes, el uniformado detectó de inmediato que el padre se encontraba en un evidente estado de ebriedad.
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La peor noticia: 40 minutos después, el padre recién se enteró
Lo más impactante de este relato es la desconexión total del progenitor. Cuando los funcionarios le preguntaron si estaba a cargo de una menor, el hombre asintió como si nada ocurriera y los guió hacia el dormitorio. Fue ahí, en un momento que quedará marcado por el horror, cuando el padre recién se percató de la ausencia de su hija.
Pasados 40 minutos desde el impacto, el hombre se dio cuenta de que la pequeña Isidora ya no estaba con vida. Hoy, mientras la defensa insiste en que fue un «lamentable accidente» provocado por un «padre querendón», la Fiscalía mantiene firme su tesis de extrema negligencia, dejando el caso en manos de una justicia que deberá determinar si hubo o no responsabilidad criminal en este trágico descuido.



