La actriz rompió el silencio sobre cómo fue integrarse a una de las familias más poderosas de Chile. Entre risas y honestidad, reveló la tajante opinión inicial del empresario y cómo logró transformar la tensión en un vínculo de cariño y asados dominicales.
Loreto Aravena se sinceró en una reciente entrevista para el podcast Somos Rentables, donde abordó detalles inéditos de su relación con Max Luksic, actual alcalde de Huechuraba. Sin embargo, lo que más llamó la atención fue su relato sobre la primera vez que estuvo frente a frente con su suegro, el magnate Andrónico Luksic, una experiencia que estuvo lejos de ser una seda.
Fiel a su estilo directo y sin filtros, la protagonista de Los 80 confesó que la primera impresión no fue la mejor. “No tuvo la mejor impresión, porque yo soy bien como al choque. Dijo que era un poco comunista, básicamente”, reveló Aravena, recordando los comentarios que soltó el empresario al conocer su parada política y social.
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De «imponente» a «tío de las piscolas»: La transformación de la relación
A pesar del choque ideológico inicial, la actriz aseguró que su personalidad fue clave para no dejarse intimidar por el apellido. Comparó la presencia de Luksic con la de figuras como Don Francisco, pero destacó que su capacidad de diálogo permitió que el hielo se rompiera rápidamente. “Como tengo labia y no me achico con nada, nos pusimos a conversar y de repente veo a la persona detrás del nombre”, explicó.
Hoy, la realidad es muy distinta. Tras casi una década de relación con Max, Loreto describe a Andrónico como alguien “encantador, simpático, el tío de las piscolas y el asado”. Esta cercanía demuestra que, a pesar de venir de mundos opuestos, la familia Luksic ha sido sumamente acogedora con ella, valorando la «gente linda» que hay detrás de la fortuna y el poder.
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La relación de Loreto con el clan Luksic comenzó en 2017, cuando ella brillaba en el área dramática de Canal 13 y Max ocupaba cargos ejecutivos en la estación. Desde entonces, han sorteado prejuicios y críticas, consolidándose como una de las parejas más estables del entorno político-televisivo, especialmente ahora que Max lidera la gestión municipal en la zona norte de Santiago.
En CVC valoramos estos testimonios que humanizan a las figuras más grandes del país. La historia de Loreto Aravena es un ejemplo de cómo la autenticidad puede derribar barreras, incluso en las mesas más influyentes de Chile. Al final, parece que una buena conversación y un asado pueden más que cualquier diferencia política.




