Tras las impactantes declaraciones de la modelo española sobre presuntos episodios de violencia y encierro, el hombre aludido decidió entregar su versión para negar tajantemente los hechos.
El mundo del espectáculo nacional se vio sacudido recientemente por el crudo testimonio de Nidyan Fabregat, quien en una entrevista relató haber vivido una pesadilla junto a una de sus exparejas. La modelo aseguró haber sido víctima de violencia intrafamiliar, manipulación e incluso periodos de aislamiento forzado, lo que generó una ola de reacciones en redes sociales y medios de comunicación.
Ante el revuelo causado por estas declaraciones, el hombre señalado, cuya identidad se ha mantenido bajo reserva en términos legales pero plenamente identificado por el entorno de la española, decidió alzar la voz. En un contacto con la prensa, el aludido rechazó cada uno de los puntos expuestos por la exfigura televisiva, calificando sus palabras como una estrategia de victimización.
El hombre fue enfático en señalar que nunca existieron los episodios de agresión física o psicológica descritos por Fabregat. Según su relato, las acusaciones carecen de sustento real y formarían parte de un relato distorsionado por parte de la modelo, con quien mantuvo una relación que, según él, terminó por motivos muy distintos a los denunciados.
A medida que el conflicto escala, el acusado ha manifestado su intención de limpiar su imagen pública. Asegura que los ataques recibidos a través de plataformas digitales han afectado su entorno personal y laboral, razón por la cual ha decidido no guardar más silencio frente a lo que denomina «calumnias» que buscan dañar su reputación de forma gratuita.
Una disputa que llega a instancias legales
En la mitad de esta controversia, el foco se ha puesto en la veracidad de las pruebas. Mientras Nidyan sostiene que vivió momentos de terror y que incluso temió por su integridad, su expareja sostiene que existen contradicciones evidentes en las fechas y los hechos narrados, asegurando que tiene antecedentes para desmentir cada punto.
La defensa del hombre argumenta que este tipo de denuncias públicas, sin un proceso judicial que las respalde con sentencias firmes, resultan sumamente peligrosas. Para él, la exposición mediática de Fabregat busca generar empatía en la audiencia basándose en «historias inventadas» que no guardan relación con la convivencia que mantuvieron en el pasado.
Por otro lado, el entorno del acusado ha sugerido que existen motivaciones personales detrás de estas declaraciones. Insisten en que, lejos de ser un victimario, él habría intentado llevar el quiebre de la relación de la manera más privada posible, hasta que las acusaciones de la española lo forzaron a salir públicamente a defenderse.
Finalmente, el caso parece estar lejos de una resolución amistosa. Con ambas partes manteniendo posturas diametralmente opuestas, la disputa podría trasladarse definitivamente a los tribunales de justicia, donde se espera que se presenten los testimonios y evidencias necesarias para esclarecer qué ocurrió realmente tras las puertas de su hogar.




