Tras una temporada marcada por la autoexigencia y las polémicas, la comunicadora se quebró al recibir el apoyo de sus tesoros más preciados sobre el escenario del Movistar Arena.
Faloon Larraguibel llegó a la instancia decisiva de Fiebre de Baile consolidada como una de las competidoras más fuertes y directas de la temporada. Su paso por el programa no estuvo exento de controversias, principalmente por su honestidad sin filtros al defender sus coreografías. Sin embargo, en la gala final, la faceta combativa dio paso a una vulnerabilidad profunda tras presentar una impecable rutina al ritmo de «Survivor«, que simbolizó su resiliencia durante estos meses de competencia.
El desempeño de Faloon fue ampliamente elogiado por el jurado, destacando especialmente la intervención de Raquel Argandoña. La «Quintrala» no dudó en aplaudir el profesionalismo de la participante, subrayando que jamás se ausentó de un ensayo ni de un capítulo, a pesar de haber enfrentado diversos problemas de salud a lo largo del ciclo. Este reconocimiento técnico fue el preludio de un momento mucho más íntimo que terminó por desbordar las emociones de la concursante.
Al finalizar su presentación, Faloon no pudo contener las lágrimas al reflexionar sobre el sacrificio personal que significó este desafío televisivo. Con la voz entrecortada, confesó haber sentido una profunda culpa por las largas horas que debió dedicar a los ensayos, tiempo que, inevitablemente, le restó a la crianza de sus hijos. No obstante, reafirmó que todo el cansancio valía la pena con tal de dejarles un legado de esfuerzo y perseverancia.
«Sé que van a estar orgullosos cuando crezcan y vean todo el trabajo que ha hecho su mamá», expresó emocionada frente a las cámaras. Sus palabras resonaron con fuerza en el público, pues reflejaron la realidad de muchas mujeres que equilibran sus ambiciones laborales con la maternidad. Fue en ese instante de máxima sensibilidad cuando la producción decidió darle una sorpresa que cambiaría por completo el tono de la noche.
Mientras Faloon intentaba recuperar la compostura, las cámaras del Movistar Arena enfocaron a sus tres hijos, quienes se encontraban en la audiencia apoyándola con carteles y gritos de aliento. La sorpresa fue total para la bailarina, quien no esperaba que los pequeños fueran testigos presenciales de su gran noche final en un escenario tan imponente. La conexión entre la madre y sus hijos fue inmediata, traspasando la pantalla.
Diana Bolocco, atenta al emotivo clima que se respiraba en el recinto, no dudó en invitar a los pequeños a subir al escenario. Lo que siguió fue una imagen que se transformó en uno de los hitos de la jornada: un caluroso abrazo grupal que quebró definitivamente a Faloon. Entre besos y palabras de consuelo de sus propios hijos, la participante demostró que, más allá de cualquier trofeo, su verdadera victoria ya la estaba abrazando.

Finalmente, el paso de Faloon Larraguibel por Fiebre de Baile cerró con una nota de ternura que contrastó con las tensiones vividas en capítulos anteriores. Aunque la competencia buscaba al mejor bailarín de Chile, este momento recordó que detrás de los personajes televisivos hay historias de sacrificio familiar. Con sus hijos a su lado, Faloon se despidió del programa demostra





