El familiar de una de las personas fallecidas entregó un conmovedor relato sobre los últimos minutos de vida de su ser querido, destacando un gesto solidario en medio de la tragedia.
Un profundo impacto causó el testimonio de un familiar de una de las víctimas fatales del incendio forestal que afectó a Penco, en la Región del Biobío. En conversación con Chilevisión, el hombre compartió el dolor y la incredulidad que vive su familia tras la pérdida de Patricio Candia Osorio.
Según relató, el siniestro se propagó con una violencia inesperada. A pesar de que él reside en San Pedro de la Paz, explicó que los múltiples focos de incendio hicieron imposible anticipar que la emergencia terminaría golpeando tan duramente a su familia.
Visiblemente afectado, aseguró que no hubo margen de reacción. “No pudimos hacer nada”, señaló, agregando que esta tragedia deja en evidencia la necesidad de mayores resguardos y prevención para evitar que más familias enfrenten pérdidas irreparables.
Uno de los pasajes más conmovedores del relato fue cuando reveló que Patricio habría regresado al lugar del incendio para ayudar a niños que estaban atrapados. Una vecina le comentó que logró sacar a uno de ellos, en un acto que calificó como heroico.
“Él volvió, llegó con el niño y después seguramente quiso regresar a su casa”, relató con emoción, reconociendo que en situaciones límite las decisiones se toman en segundos, sin tiempo para dimensionar el riesgo.
El familiar destacó además el profundo vínculo que los unía. “Patito no solo era mi suegro, también era mi compadre”, dijo, recordando que hace poco habían celebrado su cumpleaños y que era una persona muy querida en Lirquén, donde trabajaba en el puerto.
Lo describió como un hombre amable, cercano y solidario, conocido por muchos en la zona. “Era una excelente persona”, afirmó, con la voz cargada de emoción al recordar su historia y su forma de vivir.
Finalmente, cerró con una reflexión íntima y dolorosa. Aseguró que siempre estaban pendientes de él tras la partida de su esposa y que le cuesta aceptar lo ocurrido. “Tengo la convicción de que no es él el que está ahí, que anda en la plaza dándole comida a las palomas”, concluyó, dejando en evidencia el profundo impacto emocional que dejó la tragedia.
“Me comentaba una vecina que Patricio había vuelto a ayudar a un niño. En el primer block había hartos niños; él volvió heroicamente, llegó con el niño, llegó con él y luego seguramente volvió, quiso aferrarse a su casa. No sé qué habrá pasado en la mente de él, o son momentos de segundos que uno no sabe medirlos”.
“Patito aparte de ser mi suegro, era mi compadre. Hace poco celebramos su cumpleaños. Mi suegro trabajaba en el puerto de Lirquén, era muy conocido, amable y querido por la gente, una excelente persona. Es difícil”, expresó.




