La psicóloga Alexandra Vidal cuestionó que el quiebre emocional de una persona termine convertido en espectáculo. Su análisis no exculpó a la empresaria, pero sí interpeló al programa y a su audiencia.
La entrevista de Coté López en Primer Plano continúa generando reacciones, aunque esta vez la discusión se alejó del conflicto con Gala Caldirola y Luis Jiménez.
La psicóloga Alexandra Vidal analizó el estado de la empresaria durante la conversación con Francisca García-Huidobro y planteó una incómoda interrogante sobre los límites éticos de la televisión.
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Coté pidió disculpas entre lágrimas y mostró dificultades para mantener su relato. Frente a esas imágenes, Vidal cuestionó si correspondía prolongar la entrevista cuando se encontraba visiblemente desbordada.
Alexandra Vidal cuestionó los límites de la entrevista
La profesional explicó que reconocer el sufrimiento de una persona no significa justificar sus decisiones.
Para Vidal, es posible exigir que alguien asuma las consecuencias de sus actos sin convertir su deterioro emocional en un castigo público.
“Podemos decir: ‘Lo que hiciste tuvo consecuencias y tienes que hacerte cargo’, y al mismo tiempo decir también: ‘No necesito destruirte para que aprendas’”, reflexionó.
Sin realizar un diagnóstico sobre Coté, la psicóloga sostuvo que las señales exhibidas en pantalla debieron llevar a evaluar si correspondía continuar con la conversación.
¿Aceptar la entrevista eliminaba toda responsabilidad?
Vidal también abordó el consentimiento inicial entregado por Coté para participar en el programa.
Según explicó, aceptar una entrevista no necesariamente libera de responsabilidad a quienes advierten que la persona comienza a perder la capacidad de regularse emocionalmente.
“Cuando alguien está emocionalmente desregulado, su capacidad para tomar distancia, organizar sus pensamientos y anticipar las consecuencias puede verse completamente disminuida”, advirtió.
La psicóloga también interpeló a quienes siguieron y comentaron la entrevista.
“Cuando el dolor de un ser humano se transforma en espectáculo, la pregunta ya no debería ser únicamente qué ocurre frente a la cámara, sino qué nos está pasando del otro lado de la pantalla”, expresó.
Finalmente, dejó abierta una interrogante sobre la manera en que la sociedad exige arrepentimiento a las figuras públicas.
“¿Cuánto sufrimiento necesitamos ver para creer en un arrepentimiento?”, preguntó.
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Con ello, Vidal llamó a diferenciar entre exigir explicaciones y buscar la destrucción pública de una persona, incluso cuando esta debe responsabilizarse por sus decisiones.
