“¡Váyanse a la punta del cerro!”: El furioso minuto de furia de Neme tras ser acusado de «hacerle un queque» a Boric y no dejar gobernar a Kast

“¡Váyanse a la punta del cerro!”: El furioso minuto de furia de Neme tras ser acusado de «hacerle un queque» a Boric y no dejar gobernar a Kast

Fiel a su estilo explosivo y sin pelos en la lengua, José Antonio Neme encendió las pantallas de Mucho Gusto con un descargo que dejó tiritando a todo el espectro político. Durante la mañana de este viernes, mientras el matinal cubría un violento asalto en Recoleta donde un carabinero abatió a un delincuente, el animador se tomó unos minutos para revisar las redes sociales. Lo que leyó lo hizo enfurecer a tal nivel que terminó barriendo el piso con sus detractores y con el mismísimo Gobierno.

La gota que rebalsó el vaso fueron las constantes críticas de un sector del público, quienes lo acusaron de ser injusto con la actual administración de José Antonio Kast. Los usuarios en redes sociales no tardaron en enrostrarle que supuestamente no le da «el beneficio del tiempo» al nuevo mandatario de derecha, mientras que en el pasado habría sido mucho más blando con la gestión anterior. El rostro de Mega, lejos de quedarse callado, miró a la cámara y disparó con todo.

“Cada vez que hago una crítica al gobierno, aparecen diciendo que cómo yo no dije nada en el gobierno anterior, que cómo yo le hice un queque al expresidente Boric, y al presidente Kast no le doy tiempo”, lanzó Neme visiblemente emputecido. Con el termómetro a mil grados, el periodista cuestionó la fijación de la gente por exigirle pleitesía hacia las autoridades: “¿Por qué ustedes creen que yo tengo que andarle sobando el cuerpo a los políticos? Me emputece”, exclamó sin anestesia.

Para dejar las cosas claras y marcar una línea de total independencia, el conductor de Mega aseguró que no le debe favores a ningún sector. Con su ironía habitual, desmintió cualquier cercanía con los líderes de La Moneda, tanto del presente como del pasado. “Yo no ando tomando tecito con los políticos, yo no voy a Paine a tomar té con el presidente Kast, ni fui tampoco al barrio Yungay a llevarle un quequito al presidente Boric”, sentenció, exigirindo que dejen de meterlo «en los bolsillos de nadie».

“El periodismo es oposición”: La dura lección de Neme sobre el poder

En su aplaudido discurso, Neme aprovechó de dar una verdadera clase de periodismo en vivo, recordando cuál es el rol fundamental de la prensa frente a las esferas del Estado. Para el comunicador, las autoridades no merecen aplausos por cumplir con su deber básico. “El periodismo siempre debe ser oposición al poder, siempre, toda la vida. No tenemos por qué andarle diciendo las cosas que hacen bien, ese es el desde”, argumentó de manera tajante, ganándose el apoyo de gran parte del panel.

El animador continuó su arremetida explicando que los logros gubernamentales, como inaugurar un Cesfam o aprobar una ley, son simplemente el mínimo exigible para cualquier administración elegida por votación popular. “A todos nos contratan en el trabajo para que cumplamos un compromiso. Cuando un gobierno lo hace bien, sea de izquierda o de derecha, no hay que andar tirando flores porque para eso lo eligieron”, complementó con evidente molestia por las exigencias de la audiencia.

Subiendo el tono, José Antonio recalcó que la ciudadanía es la que siempre termina pagando los platos rotos de las malas decisiones de los gobernantes, mientras las cúpulas políticas quedan intactas. Por lo mismo, mandó a «la punta del cerro» a quienes esperan que actúe como un relacionador público del Mandatario de turno. “A mí me pagan por conducir este programa y por decir lo que la gente piensa en la casa, punto, hasta ahí llega mi contrato, ¿me entendieron?”, remató furioso.

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En La Copucha Va Creciendo aplaudimos la parada de carros de Neme. En una televisión chilena que a veces peca de temerosa, se agradece que un conductor de matinal se plante con esa personalidad frente al poder político, sea del color que sea. Al final, el mensaje del periodista fue clarito: si quieren soluciones o defensas corporativas, vayan a reclamarle a los parlamentarios y ministros por los que votaron, porque en su pantalla, los «caramelitos» se acabaron hace rato.