¿Libertad para Zepeda? La escalofriante teoría de Roberto Cox sobre el cuerpo de Narumi que sacude el juicio

¿Libertad para Zepeda? La escalofriante teoría de Roberto Cox sobre el cuerpo de Narumi que sacude el juicio

El caso de Nicolás Zepeda sigue generando ecos y teorías que parecen sacadas de un thriller policial. A pesar de que el chileno ya fue condenado a cadena perpetua en Francia por la desaparición y muerte de Narumi Kurosaki, el periodista Roberto Cox ha vuelto a poner el tema sobre la mesa. En una reciente entrevista, el comunicador que cubrió el juicio en Besanzón reveló una hipótesis perturbadora que podría, en un escenario hipotético, dar un vuelco total a la sentencia del joven.

Cox compartió sus reflexiones en radio La Metro, asegurando que esta idea no nació solo de su imaginación, sino de conversaciones con personas muy cercanas al proceso judicial. El periodista planteó un escenario donde Zepeda, asumiendo su culpabilidad en secreto, utiliza la ubicación del cuerpo como una carta de triunfo para demostrar su supuesta «inocencia» de forma técnica. Es un planteamiento que ha dejado a la opinión pública con la sangre helada por la frialdad que implicaría.

La lógica de la teoría reside en la geografía y los tiempos del crimen. Roberto Cox explicó que si Nicolás se deshizo de los restos de la joven japonesa en un lugar recóspito, como un río caudaloso, las posibilidades de hallarla son nulas. Sin embargo, el «giro dramático» ocurre si el cuerpo fue ocultado en un bosque y el condenado decide utilizar a un tercero para manipular la evidencia desde su celda, orquestando una jugada maestra para confundir a la justicia francesa.

El siniestro plan de los huesos itinerantes: ¿Un fraude a la justicia?

El comunicador detalló que Zepeda podría comunicarse con un familiar o amigo para entregarle las coordenadas exactas de los restos. El objetivo sería que este cómplice traslade los huesos y los abandone en una ciudad donde el chileno nunca estuvo durante los días de la desaparición, como París o Marsella. “Si los huesos aparecen en París, Nicolás Zepeda es inocente. Pasan 3 años y los huesos aparecen en Marsella, Nicolás nunca estuvo ahí”, argumentó Cox, señalando cómo esto invalidaría toda la cronología de la fiscalía.

Esta teoría sugiere que el hallazgo de restos óseos en lugares ajenos a la ruta que hizo Zepeda en diciembre de 2016 sembraría una duda razonable imposible de ignorar. Si la evidencia científica situara a la víctima en un punto donde el sospechoso tiene una coartada comprobable, la condena a cadena perpetua entraría en una crisis legal sin precedentes. Es, según el periodista, una posibilidad que quizás ha rondado la mente del propio Nicolás para forzar una revisión de su caso.

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No obstante, esta jugada requeriría una red de colaboración externa extremadamente fiel y dispuesta a cometer delitos graves. Aunque para muchos suena a una táctica desesperada y macabra, Cox enfatiza que en un caso donde nunca apareció el cuerpo, cualquier hallazgo que contradiga la narrativa oficial sería un terremoto judicial. La familia de Narumi, mientras tanto, sigue esperando una respuesta real que les permita darle una sepultura digna a la joven, lejos de estas especulaciones mediáticas.

Por ahora, Nicolás Zepeda permanece tras las rejas cumpliendo la pena máxima, mientras la opinión pública debate si este tipo de teorías ayudan a esclarecer la verdad o solo alimentan el morbo alrededor de una tragedia. Lo cierto es que el «caso Narumi» se niega a cerrarse definitivamente mientras el paradero de sus restos siga siendo el secreto mejor guardado del chileno. La pregunta queda en el aire: ¿Sería capaz Zepeda de orquestar un engaño de tal magnitud desde la cárcel?