El imputado protagonizó un tenso momento en plena audiencia, luego de evitar una respuesta directa sobre el paradero de Narumi Kurosaki.
Un incómodo episodio se vivió durante la tercera jornada del nuevo juicio contra Nicolás Zepeda, acusado por la desaparición y muerte de Narumi Kurosaki en Francia.
La tensión se instaló en la sala cuando el fiscal Vicent Auger decidió confrontarlo con una pregunta directa sobre la joven japonesa, desaparecida hace más de nueve años.
El persecutor fue claro al plantear la interrogante, cuestionando si Zepeda creía que Narumi seguía con vida, en una intervención que marcó el tono del momento.
Lejos de responder de forma categórica, el chileno optó por una frase ambigua, asegurando que esperaba que estuviera viva, pero que no podía afirmarlo, lo que generó sorpresa inmediata.
Dudas y cuestionamientos en plena audiencia
Tras esa respuesta, el fiscal centró su atención en un punto clave del caso: la falta de acciones por parte de Zepeda tras la desaparición de Narumi.
En ese contexto, el acusado explicó que decidió no intervenir porque se sintió decepcionado, asegurando que esperaba que ella retomara el contacto por iniciativa propia.
También argumentó que, al enterarse de su búsqueda, pensó que la joven se comunicaría primero con su familia, descartando que él fuera la persona indicada para dar el primer paso.
Incluso sostuvo que no quiso involucrarse para no convertirse en protagonista de la situación, afirmando que se retiró con la sensación de que la relación había terminado.
El fiscal, sin embargo, cuestionó duramente esta postura, apuntando a que era la única persona cercana que no mostró preocupación, a lo que Zepeda respondió que no estaba en Francia para ayudar, cerrando el intercambio con una réplica crítica por parte del persecutor.




