El animador habló de su presente en el certamen y confesó que convive desde hace años con una enfermedad autoinmune, mientras explora nuevas terapias.
En el marco de la Gala del Festival de Viña del Mar, Rafael Araneda se detuvo a conversar sobre el renovado enfoque de la alfombra roja, su momento profesional y aspectos personales que han marcado su vida en el último tiempo.
Respecto a la puesta en escena del evento, el conductor valoró el cambio hacia un estilo más sobrio, señalando que la imagen del certamen se acerca cada vez más a estándares internacionales, algo que —según dijo— favorece su proyección.
El animador, quien cumple una década sobre el escenario de la Quinta Vergara, también abordó los códigos estéticos de la ceremonia, destacando que los tonos clásicos son los que mejor representan el espíritu de una alfombra roja.
Consultado por un eventual reconocimiento por sus 10 años en el rol, aseguró que no espera homenajes y que vive esta etapa desde la gratitud, agradeciendo el respaldo del público a lo largo del tiempo.
La confesión más personal
Sobre la posibilidad de enfrentar momentos complejos en vivo, como reacciones del público, Araneda sostuvo que cada situación debe leerse con calma y prudencia, enfatizando la importancia de la experiencia en ese tipo de escenarios.
Sin embargo, el momento más llamativo llegó cuando abordó su vida personal y su salud, revelando que desde hace años convive con una enfermedad autoinmune vinculada a la tiroides.
El animador explicó que actualmente busca alternativas complementarias, ya que el aumento de dosis de su tratamiento no le ha generado mejoras, por lo que decidió explorar otras opciones.
Según relató, lleva cerca de 25 años lidiando con esta condición, y hoy se encuentra en una etapa de aprendizaje y búsqueda, con la esperanza de encontrar nuevas herramientas que le permitan mejorar su calidad de vida.





