“Soy casado con un hombre”: Nacho Gutiérrez protagoniza tenso cruce en TV por futura ministra de la Mujer

“Soy casado con un hombre”: Nacho Gutiérrez protagoniza tenso cruce en TV por futura ministra de la Mujer

Ignacio “Nacho” Gutiérrez y José María del Pino protagonizaron un debate marcado por la diversidad, las convicciones personales y el rol que tendrá Judith Marín en el próximo gobierno.

Ignacio Gutiérrez y José María del Pino sostuvieron un intenso intercambio este jueves en Tu día, mientras analizaban el nombramiento de Judith Marín como futura ministra de la Mujer en el gobierno de José Antonio Kast.

La conversación se dio en presencia del diputado Raúl Leiva, a quien Del Pino respondió reconociendo la trayectoria política de Marín, aunque poniendo sobre la mesa cuestionamientos de fondo ligados a sus posturas valóricas.

“Fue secretaria general de su partido y concejala, pero usted habló de una agenda intolerante, casi dictatorial”, señaló el periodista, marcando el tono crítico del debate en pantalla.

Luego fue más allá y planteó su inquietud respecto a que una persona que ha defendido las terapias de reconversión pueda encabezar el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género, en un país con matrimonio igualitario y adopción homoparental.

Ante eso, Nacho Gutiérrez intervino para matizar el escenario. “Puede haber cambiado, José María, puede haber avanzado”, afirmó, apuntando a la posibilidad de evolución política y personal.

El animador recordó antiguos debates presidenciales y sostuvo que muchas figuras públicas han modificado sus posturas con el paso del tiempo, destacando los avances sociales que hoy permiten discusiones abiertas en televisión.

En ese contexto, Gutiérrez hizo una declaración personal que marcó el momento más comentado del intercambio. “Yo soy homosexual, casado con un hombre”, dijo, agregando que trabaja con personas cristianas y mantiene relaciones laborales basadas en el respeto.

Finalmente, José María del Pino cerró el debate señalando que en todas las religiones existen visiones ortodoxas y liberales, advirtiendo que el verdadero problema es el fanatismo, “porque siempre termina siendo dañino”.