El periodista colombiano cuestionó duramente a líderes internacionales por condenar la detención de Nicolás Maduro, pero —según afirmó— guardar silencio durante años frente a graves violaciones a los derechos humanos en Venezuela.
El periodista colombiano Libardo Buitrago protagonizó un contundente descargo en el matinal Tu Día de Canal 13, donde criticó con dureza a los líderes mundiales que han cuestionado la detención de Nicolás Maduro, acusándolos de una profunda falta de coherencia.
En su intervención, el analista político sostuvo que la actual preocupación por el derecho internacional contrasta con el silencio que, a su juicio, existió durante años frente a los atropellos cometidos contra la población venezolana bajo el régimen chavista.
Para Buitrago, el debate internacional está completamente desbalanceado, ya que hoy se alzan voces con fuerza por la legalidad, pero no ocurrió lo mismo cuando se denunciaban vulneraciones sistemáticas a los derechos humanos.
“En el mundo se está hablando más de derecho internacional por esta operación que de lo que pasó durante años en Venezuela. Se masacró, se persiguió, se mató, se torturó, y de eso no se habló”, lanzó sin filtros en pantalla.
El periodista continuó su análisis con un tono visiblemente molesto, cuestionando que estas temáticas no resulten atractivas para la agenda política global. “No es glamoroso hablar de derechos humanos”, afirmó, apuntando a la falta de voluntad de los dirigentes para abordar estas realidades.
En esa línea, también se refirió a la crisis migratoria venezolana, señalando que millones de personas abandonaron el país forzadas por la persecución y la ausencia de garantías básicas, sin que existiera una reacción internacional proporcional.
“¿Quién levantó la voz cuando los venezolanos salían perseguidos? Ocho millones de personas tuvieron que irse a la fuerza y no vimos una condena contundente”, cuestionó, insistiendo en que el foco estuvo mal puesto.
Buitrago recalcó que hoy se discute con énfasis la legalidad internacional, pero se ha dejado de lado el sufrimiento humano, especialmente el impacto en niños y jóvenes que crecieron o emigraron en medio de la crisis.
Finalmente, cerró su descargo apuntando a la falta de valentía política, asegurando que las libertades individuales deben estar por sobre cualquier formalismo. “No tuvieron la misma determinación para defender los derechos humanos de los venezolanos”, concluyó, visiblemente enfurecido.




